La vida se hace fácil en Granada. Terminos como Malafollá (Dícese de una cualidad inmaterial e inherente a todo granaíno. Viene a ser como una mezcla de apatía, desgana y lo contrario de simpatía) o La vin compae (Expresión de asombro ante un hecho insólito); platos gastrónomicos de dudosa digestión como las migas, el choto o el plato alpujarreño o las habas con jamón, sin olvidar la disgestion fantastica del jamón de Trevelez y las tapas; caminos emblemáticos pioneros del montañismo en este pais, como el camino de los neveros o la vereda de la estrella, montañas inolvidables para quien las enfila, como el Mulhacen, el Veleta o el Alcazabal (y muchos más de más de 3.000 metros de altura) o barrios como el del Realejo con su plaza de la Cruz o el tan nombrado y recorrido Albaycin con su vecino Sacromonte, y su Estación de Esqui con más horas de sol que un jornalero de los de antes. Ilustres personajes como Mariana Pineda, Federico, Carlos Cano, Miguel Rios, los Morente, padre e hija, Curro del Albaicin, su Universidad fundada en 1531, su antigua INEF, donde me gradué, llamada por entonces F.CC.A.F.D.,y como no, esas puestas de sol en el Mirador de San Nicolás, teniendo enfrente a la niña de mis ojos: La Alhambra. Granada, como la palma de mi mano. Ya lo dijo Francisco Alarcon: "dale limosna, mujer, que no hay en la vida nada como ser ciego en Granada"
Pero no lo vivo con nostalgia, sigo unido a esta ciudad. Allí conservo grandes y buenos amigos. Por ello cada vez que puedo cojo carretera y manta y me cuelo por la A-92 a la altura de Antequera, un viaje lleno de inquietudes, deseoso de descubrir nuevas sendas, nuevos horizontes y nuevas perspectivas.
Como si de un libro de aventuras se tratara, la experiencía en bici que realicé an abril de 2008, recorriendo la costa del Salento bajo (provincia de Lecce, Italia), mas que aventura fue todo un descubrimiento. La península salentina, también conocida como el "tacón de la bota" italiana, fué el escenario de mi vida durante el invierno y la primavera del 2008.
Dos Bahías. Cádiz y Algeciras. El Atlántico y el Mediterráneo. El poniente y el levante. Un camino, la bicicleta y la compañía de buenos amigos. Eso basta para tener un fin de semana lleno de sensaciones.
